El capítulo de esta semana de La Casa del Dragón se llama Rhaenyra Triumphant (Rhaenyra Triunfante) o más bien yo le pondría El Peso del Trono de Hierro. Aquí nuestra reina Rhaenyra descubre cuál es la realidad de King’s Landing y sentarse en el Trono de Hierro.
Antes de empezar, también hubo cambios en el tapete: vemos a Rhaenyra triunfante junto a Syrax, Deamon y Mysaria; después a Corlys Velaryon junto con Alicent y Helaena; las ratas en el Trono de Hierro; la gente común aclamando a su nueva Reina y de pronto el tapete se rompe, posiblemente simbolizando la ruptura entre ella y su pueblo. Esto último (y las ratas), ¿será metáfora de la situación de King’s Landing y del tesoro de la Corona? ¿Cuáles son las consecuencias que traerán las decisiones que tome Rhaenyra durante este capítulo?
En este episodio empezamos con el Daemon y las Semillas de Dragón —los jinetes bastardos— encontrándose con Lord Ormund Hightower y su enorme ejército. Daemon les dice que la guerra terminó y que Rhaenyra es la nueva reina, pidiéndole al noble que se arrodille. Como amenaza le dice a Ormund que si no lo hace, Uli pasaría a ser el nuevo lord de Oldtown. Lord Ormund «pensando» en las vidas que tiene a su cargo decide arrodillarse bajo la condición de regresar inmediatamente a Oldtown y entregar a su pupilo Daeron (príncipe, hijo menor del Rey Viserys y de Alicent) para que lo lleven como prisionero a la Fortaleza Roja. A mí esto me pareció sospechoso, como que fue muy fácil la rendición de Ormund, un personaje que sabemos que es orgulloso, calculador y vanidoso…

Pasamos a Rhaenyra junto a Daemon en su habitación en la Fortaleza Roja —la misma que antes había pertenecido a su padre—, rodeada por todos los recuerdos de cuando vivía ahí. Recuerdos de su madre, de ella misma joven y más feliz. Daemon le cuenta sobre su misión y le dice que deberían haber quemado a todos sus enemigos. Rhaenyra le contesta que ella quiere justificar la fe que su papá puso en ella y gobernar como él habría querido. Además, nuestra reina quiere empezar cuanto antes los preparativos para su coronación para validar su reclamo al trono. Esto incluye quitar todos los estandartes y colores de los verdes.
Daeron llega a la Fortaleza Roja y Rhaenyra lo interroga para que le diga lo que sabe sobre el paradero de sus hermanos Aegon y Aemond. El joven —rubio— no pronuncia ni una sola palabra frente a la reina.
Empezando los trabajos de la corona Rhaenyra se da cuenta de que la riqueza de la corona fue hurtada y sacada de King’s Landing por Tyland Lannister, antiguo Maestro de la Moneda de Aegon. Como de él no se sabe nada después de la guerra en el Gaznate, y su hermano está muerto, y la única otra persona que podría saber dónde estaba el oro era Lord Jasper, no hay pista de su paradero. La Reina sigue hablando de su coronación con sus consejeros. Mysaria le aconseja en no gastar tanto en su coronación si no hay dinero, ya que hay descontento en la gente común porque también tienen hambre y eso no sería bien visto; lo que la convierte en la Maestra de los Susurros. Los problemas en King’s Landing abundan, la gente pasa hambre (en parte por el bloqueo provocado por los negros) y todavía hay piratas atacando en el mar y en tierra cerca de las costas.
Rhaenyra da la orden de buscar oro y tributos en todas las casas de los nobles de King’s Landing. Llegan las noticias del ataque de Aemond en Harrenhal; y de la muerte de Ser Simon Strong: tenemos la reacción de Daemon de la noticia de la muerte de su amiguis. El Rey consorte también pregunta por el paradero de Alys y de Aemond, a lo que le dicen que ya han pasado muchos días sin ver a Vhagar.
Como parte de sus deberes, Rhaenyra tiene que nombrar a su guardia real, ya que en este momento está siendo custodiada por Ser Luthor Largent, el líder de las Capas Doradas. Hay demasiado que hacer y demasiadas decisiones que tomar. Hasta la plaga de ratas en el castillo son un gran problema.
Rhaenyra recurre a Alicent para preguntarle sobre el oro y el paradero de Aegon, Vhagar y el jinete desconocido de Sheepstealer. Ella le dice que no sabe, que no puede controlar las intrigas de Larys Strong y que hizo todo lo posible para cumplir su promesa a Rhaenyra. Ella le reclama con una gran frase: «¿Me vas a culpar por lo que los hombres han hecho?». Eso me pareció super interesante, aunque ambas a lo largo de la serie han tenido posiciones de poder como reinas, realmente saben que viven en un sistema en el que su poder no es tan real por el hecho de ser mujeres. Siempre están siendo cuestionadas y subordinadas, ambas sabiendo de primera mano lo que esto significa.

Aquí también aparece nuestra querida Helaena, que le pregunta a Rhaenyra si la muerte de Otto Hightower la hizo sentir mejor sobre perder a Jace. Ella le contesta que habría preferido matar a Aegon como era el acuerdo original. Helaena le dice que ellas han cumplido toda su parte del acuerdo y que quiere ser libre. A lo que Alicent le sugiere que declare muerto a Aegon, ya con sus quemaduras y cicatrices nadie sabe cómo luce. Rhaenyra les responde que cuando encuentren a Aemond podrán ser libres y que no se les tratará cruelmente. Alicent y Rhaenyra vuelven a tener otro intercambio en el que se ve que ellas son como un reflejo la una de la otra:
Alicent: «Así que mi posición es tal que debo esperar por la captura y muerte de mi hijo.
Conversación de Alicent y Rhaenyra | La Casa del Dragón (2026)
Rhaenyra: Puedo solo imaginarlo.»
Volvemos a los preparativos de la Coronación. Después de su conversación con Alicent, Rhaenyra ordena a Ser Luthor que se declare que encontraron a Aegon muerto en la Fortaleza Roja. También llama a su hijo Joffrey a que regrese del Valle porque como próximo en la línea de sucesión, debe ser criado como su heredero.
Mientras camina con Mysaria por el castillo vemos como lo van despojando de todo lo relacionado a los verdes. Hablan del paradero del oro y la conversación de Rhaenyra con Alicent, a lo que Mysaria le pregunta que si aún confía en ella. Nuestra Reina le contesta con «no sería tonto pensar que en una casa así de grande solo hubiera una rata». Su consejera le sugiere que maten a Daeron por la amenaza que representa, pero Rhaenyra se niega. Justo en este momento, ella ve el fantasma de su hijo Jace caminar por la Fortaleza Roja, por lo que se queda átonita y llena de ira. Rhaenyra le da la orden de que interroguen a todo el personal del castillo para ver si todavía hay leales a los verdes.

Rhaenyra se reúne con el Septón Supremo, el líder religioso de la Fe de los Siete para planear su coronación y ser ungida por él. Éste le responde que no puede hacerlo hasta ver los restos de Aegon. Rhaenyra le recuerda que ella es la verdadera heredera de su padre y que los mismos dioses decretaron que es su voluntad que sea ella quien debe gobernar los Siete Reinos. Le cuenta sobre la aparición de un dragón en su momento de mayor necesidad. Él le responde que sus dioses no tratan con dragones, ya que son magia profana creados en la oscuridad y el orgullo para destruir. Están hechos para destruir y no para crear, por lo que de ellos no viene ningún bien. Finalmente la amenaza diciéndole que no le conviene convertirse en enemiga de la fe y que no lo subestime; dándole a entender que ellos pueden manipular a la gente y su opinión.
Pasamos a una cena donde está Corlys, con Alyn y Addam y Rhaenyra. Corlys los presenta a la reina como sus hijos. Le dice que los ha reconocido y que nombrará a Alyn como su heredero, por lo que le pide que los nombre Velaryon para no terminar con su linaje y su legado. Rhaenyra se sorprende con esta solicitud y la vemos dudar pero no sabemos su respuesta. Incluso al salir, ignora a Baela que está esperando una respuesta afuera de la sala.

En la noche, Rhaenyra está sola en su habitación, que se siente cargada, sabemos que todos esos fantasmas del pasado y la presión que tiene ahora como reina no la dejan dormir. La vemos caminar por los pasillos hasta llegar a la habitación de Daemon, quien la conforta. Aún así, al lado de Daemon, seguimos sintiendo junto con Rhaenyra esa sensación sofocante.
En la mañana, se alista para ver a su gente, eligiendo cuidadosamente su vestimenta y accesorios: que parezca una reina, fuerte pero cercana. Mientras están decidiendo, la reina dice que está sangrando, que está en su periodo. Cuando empieza su audiencia con la gente común sentada en el Trono de Hierro, la podemos ver incómoda, sin disfrutar lo que está haciendo; prácticamente sin saber qué hacer. Esto es un símbolo de su agotamiento físico y mental en este episodio. Me parece un gran detalle eso de la menstruación, muchas mujeres sufren de incomodidades y grandes dolores durante ese periodo y aún así tienen que seguir su vida común, como si nada estuviera pasando.

Durante la audiencia, se le hace ver que hay un problema de falta de ovejas, lana y carne; ya que la mayoría de ovejas han sido usadas para alimentar a los dragones. Estamos viendo cómo tener más de 10 dragones volando por el reino sale caro. Por kilómetros no hay animales para cazar, y tampoco hay cazadores, ya que la mayoría fueron llamados a la guerra. Necesitan inversión para restaurar los recursos y ya sabemos que por el momento no hay oro para nada.
Aparece Sylvie (esa que era amante de Aemond) que pide justicia por lo que ha sufrido la gente común. Describe que los ricos han acaparado la comida durante la guerra y dejan a los pobres sin nada. Recalca que los plebeyos tienen hambre. Paralelamente seguimos viendo la incomodidad de Rhaenyra y como metáfora (o presagio, aunque esperaria que no) hay ratas hasta en su trono.
Luego de la audiencia se reune con Corlys, Daemon y Mysaria, que es por el momento una especie de Pequeño Consejo. Ya que decide no traer a King’s Landing al resto de sus consejeros que quedaron en Dragonstone, diciendo que los considera traidores. Es muy gracioso ver la relación de Daemon y Mysaria y ese extraño triángulo amoroso. Una vez más, desde su privilegio y subestimando a los que cree inferiores, Daemon opina que es peligroso culpar a los ricos por los problemas de la ciudad; que en una guerra todos sufren. Al contrario, Mysaria defiende a la gente común diciendo que algunos sufren más que otros. Mientras ellos discuten, vemos como a Rhaenyra le dan un té para sus cólicos. También discuten de la misión de Baela de buscar a Vhagar y a Sheepstealer, pero solo vio los restos de Sunfyre, el dragón de Aegon, aunque seguirá en su búsqueda. Esta escena termina con Mysaria pidiendo que se haga algo al respecto con el asunto de los ricos acaparando todo.
Pasamos al Patio, donde Rhaenyra y Daemon nombran caballeros a las Semillas de Dragón. Eligen sus nuevos nombres: Ulf White, Hugh Hammer y Addam de Hull. ¡Rhaenyra no le dio el apellido Velaryon a Addam 💔! Eso me dolió demasiado… Los 3 jinetes le juran lealtad a la reina hasta la muerte. Según el juramento a Ulf le encargan ser valiente en el nombre del guerrero, a Hugh ser justo en el nombre del padre y a Addam defender al joven y al inocente en el nombre de la madre.

Terminando esto, Hugh se acerca a la reina y pregunta por su nueva vida: ¿Dónde va a vivir? ¿Qué va a pasar con su esposa? ¿En cuánto tiempo? Con todo lo que pasa en King’s Landing y sin dinero, Rhaenyra no puede darle una respuesta concreta, por lo que le pide esperar hasta que ella se pueda establecer. Mientras, Rhaenyra empieza a planear una cena y le da indicaciones a Ser Luthor, pero las ratas siguen apareciendo y corren por todo el castillo.
Después, Alicent visita a Rhaenyra en su habitación y le pide que envíen los restos de Otto a Oldtown; a lo que ella acepta. Alicent le agradece y le comenta lo extraño que es estar en esa habitación con ella. Rhaenyra aprovecha y le pide consejo para gobernar, ya que ella lo hizo desde la sombra cuando Viserys se enfermó. Le pregunta que cómo pudo soportar esa carga:
Rhaenyra: «¿Cómo la soportaste?
Alicent: ¿La verdad? Tu no puedes gobernar y seguir siendo la misma. Hay elecciones que tomar y puedes, en ocasiones, voltear tu mirada mientras personas sufren y mueren. Y hay en tí una puerta que se debe cerrar. Harás cosas que tu corazón podría haber rechazado antes de llegar al trono.
Rhaenyra: Reconozco el esfuerzo. Pero difiero en que debo convertirme en quien no soy.
Alicent: El tiempo lo dirá.»
Luego pasamos a la cena de Rhaenyra para los nobles de King’s Landing. Aquí tenemos uno de los mejores momentos de toda la serie en la que vemos que la comida principal son ratas!!! Rhaenyra les dice que esto es lo que la gente común come y que ellos que tienen mucho deberían ayudar a los que tienen poco. También les informa que en ese mismo momento sus guardias están entrando a sus casas para tomar los recursos que tienen acaparados y puedan redistribuirlo con los demás. Esto es una lección de lo que la corona requiere de ellos. Se que lo que hace es un poco mezquino, pero me supo tan bien! En esa cena, Ser Torrhen Manderly es el único que le da su admiración.

Después de la cena, Rhaenyra habla con Daemon quien le dice que lo que acaba de hacer es solo un gesto y que necesitan urgentemente una solución verdadera. Ella le ordena ir a Valle a buscar ejércitos y oro. Acá vemos algunas de las motivaciones de Daemon, cuando le dice que con el poder que tienen deberían pensar en conquistar más alla de los Siete Reinos: Dorne, Pentos y más… Daemon le recuerda de la profecía y la grandeza a la que ella está destinada. Rhaenyra le dice que su padre creía que los dragones eran un poder con el que los hombres no debían jugar y que ese exceso de grandeza y poder fue la perdición de la Vieja Valyria. Primero deben recuperar King’s Landing antes de pensar en conquistar otros territorios.
Antes de irse y terminar la conversación Daemon le reitera que debe matar a Daeron. Rhaenyra va a su habitación y lo encuentra dormido; junto con un pájaro de madera que había estado tallando.
Por la mañana vemos a Rhaenyra y a Mysaria dirigirse al Gran Septo de Baelor para dar su discurso frente a la gente común. Les asegura que gobernará juiciosamente con fuerza pero también con misericordia. Les trae regalos —la comida que tomó de los nobles—, en honor a su padre.
Volvemos al castillo donde Corys se queja con la reina que nombró a su hijo como Ser Addam de Hull y no cómo Velaryon. Ella le dice que no puede hacerlo por los rumores que existen de sus propios hijos. Corlys, se siente traicionado. Él siempre ha sido fiel a su reina y su causa, dándole y perdiendo todo lo que tenía: hasta su propia esposa murió en batalla; y no olvidemos que se quedó sin High Tide y su flota. Incluso puso como su heredero a Luke. Se enoja tanto que le dice algo que —aunque es verdad— nos duele a todos: los hijos de Rhaenyra son bastardos. Le reclama que ella misma está avergonzada y le pregunta por qué los hijos de ella merecen lo que a los de él se les niega. La pobre Rhaenyra no tiene un momento de descanso y cada decisión que toma (por más buena intención) tiene efectos con los que debe lidiar.

Luego Rhaenyra le confiesa a Alicent que su hijo Daeron está en la Fortaleza Roja y le indica que su plan no es matarlo, sino enviarlo al Norte, a la Guardia Nocturna. Cuando Rhaenyra llega a la habitación del muchacho este sigue sin querer hablar. Pero cuando hace entrar a Alicent, se revela que ese no es. El muchacho finalmente habla y dice que Ormund le pintó el cabello y lo obligó a hacerse pasar por el príncipe. Yo por eso sabía que era muy sospechoso que Ormund se rindiera tan fácil. Además de que aunque no nos han dicho quien es, a Daeron creo que ya lo hemos visto a la par de su tutor, pero yo pienso que él es pelirrojo como los Hightower.
Mientras están quemando los últimos vestigios de los Hightower en la Fortaleza Roja, un entrenador de dragón informa que el ejército Hightower tomó Tumbleton. Tienen a todos sus habitantes como rehenes, y un joven dragón ha sido retenido dentro. Lo que pone a Rhaenyra en una encrucijada: no puede atacar al ejército sin quemar o herir a su pueblo. El episodio termina con Rhaenyra mirando fijamente a la fogata con lo que queda de los verdes, ¿será una visión de lo que pasará en Tumbleton? ¿se decide a quemar a Ormund y todo su ejército verde?

Este capítulo fue muy intenso, pasan demasiadas cosas. Vemos la ironía en el nombre del capítulo. Literalmente Rhaenyra tiene que lidiar con su nuevo trabajo como reina y obviamente no era cómo ella esperaba. Los verdes dejaron a la corona sin tesoro y cada decisión que toma es más difícil que la otra, siempre tratando de seguir los pasos de su padre. Dividida entre tomar decisiones que desagraden a los nobles y complazcan al pueblo, o viceversa, consciente de que cada una de ellas tendrá consecuencias y no serán siempre positivas.
Incluso, el castillo en el que vive se siente como su propia prisión —llena de ratas— en la que ni siquiera puede dormir porque está atormentada de sus recuerdos. Ella dice que no siente nada, solo ira. También la vemos lidiar con los síntomas de la menstruación (el dolor y los cólicos) y vemos su cansancio tanto físico como mental. Y cuando se sienta en el Trono de Hierro, no es lo que pensaba, se ve super incómoda. Sabemos que nadie está cómodo en el Trono de Hierro; Rhaenyra es simplemente una víctima más. Ahora que es reina tiene que enfrentarse con lo que está pasando en King’s Landing. Mucho de lo que pasa en este capítulo son consecuencias directas a las desiciones que ella ha tomado a lo largo de la guerra.
Y ese final enganchante, en donde descubrimos que los negros han sido engañados y tienen la guerra nuevamente delante de sus narices. Le doy 8 de 10.

Pd. Pasan tantos detalles que siento que de fijo se me pasó algo importante.
Pd 2. Si no se acuerdan, hay ratas en la Fortaleza Roja porque Aegon ordenó matar a todos los cazadores de ratas después de que el asesino de su hijo se hiciera pasar por uno para infiltrase en el castillo.
Pd 3. Otro capítulo más y yo como Rhaenyra sigo sin superar la muerte de Jace.
Pd 4. La música de este capítulo está a otro nivel, el mood que da de estrés es demasiado.

Ficha Técnica
House Of The Dragon
Estados Unidos, 2026, Temporada 3, Episodio 3
Clasificación: 18+
Guión: Sara Hess
Dirección: Clare Kilner
Género: Drama, Fantasía, Acción
Reparto: Matt Smith, Emma D’Arcy, Olivia Cooke, James Norton, Steve Toussaint, Sonoya Mizuno, Phia Saban, Bethany Antonia, Abubakar Salim, Clinton Liberty, Kurt Egyiawan, Kieran Bew, Tom Bennett, Joplin Sibtain, Dan Flogler, Michelle Bonnard, Simon Chandler
