El domingo pasado tuve la oportunidad del que podría decir ha sido el mejor concierto de mi vida (sé que siempre digo lo mismo, pero esta vez es muy en serio y no la adrenalina o el rush después del concierto ). Fue el concierto de Jacob Collier o Jacobo como ahora sus amigos costarricenses le pueden decir junto con la Orquesta Filarmónica.
Yo descubrí a Jacob Collier en el peor momento de la cuarentena en la pandemia y desde ahí su música me ha acompañado en los peores y mejores momentos de mi vida. Su Tiny Desk pandémico me pareció impresionante. Él es multi-instrumentista y compositor que fusiona diferentes géneros -como jazz, R&B, pop, clásica, góspel, entre otros- y le encanta jugar con las armonías para crear sonidos únicos. Incluso es reconocido como uno de los músicos más talentosos de nuestra generación.

Este concierto fue simplemente mágico. A lo largo del concierto, nos recordó que la música es magia y tiene el poder de unir a las personas, independientemente de su historia de vida. Puedo decir que la magia comenzó incluso antes el concierto, cuando puede reencontrarme en un mismo lugar con gente que tenía muchos años de no ver con las que en algún momento estudié e hice música. Fue muy lindo reencontrarse con tantas personas que han sido parte de mi vida y que aman la música tanto o más que yo.
Él dejó su mensaje de amor, de que la música tiene el poder de transformar vidas. A mí la música me ha dejado algunos de los mejores momentos de mi vida y en gran parte me hizo la persona que soy ahora. Además, en tiempos en que en Costa Rica casi no se escucha música nacional 1 también nos recordó que en el país hay talento de sobra. Fue muy emocionante ver a personas que conozco haciendo música en ese escenario.

El concierto empezó lleno de magia con su piano acompañado de la Orquesta tocando el cover de Every Little Thing She Does Is Magic. Luego cantó Little Blue que es parte de su repertorio original:
Don’t be afraid of the dark
Little Blue, Jacob Collier
In your heart
You’re gonna find a way
To carry the weight of the world
On your shoulders
You’re gonna find a way home
Después siguió Djesse, sentado en la orilla del escenario, creando un ambiente relajado y de cercanía con su público. Esta es la obra en la que se basa todo su ambicioso proyecto Djesse, material de cuatro volúmenes (álbumes) que comenzó a componer en 2018 y que terminó en 2024 con la salida del cuarto disco, del que se desprende el nombre de su gira actual. Según dijo, esta no es una obra que toque muy seguido en su tour, ya que está compuesta para orquesta y generalmente está acompañado por una banda, así no desaprovechó la oportunidad junto con la Filarmónica.
A continuación, fue el turno del Concierto Para Dos Violines en Re Menor de Bach, en el que él interpretó con su voz una de las partes de los violines solistas y para la otra parte solista invitó a Mercedes Rodríguez, la concertina de la Orquesta. La violinista se llevó el protagonismo y los aplausos de toda la audiencia con razones de sobra.

Después, tocaron su propia versión en el sintetizador de Can’t Help Falling In Love de Elvis Presley, su canción original Lua y el cover de Human Nature de Michael Jackson.
En el momento más interesante del concierto, puso a les integrantes de la orquesta a improvisar dándoles direcciones a cada sección de la Orquesta de qué tocar. Poco a poco, fueron construyendo una obra que culminó en una épica versión de Bitter Sweet Symphony (original de The Verbe), en la que también involucró al público cuando los puso a cantar. Para mí fue impresionante, haber visto de primera mano, una pincelada del proceso creativo de alguien que piensa, habla, respira y vive musicalmente. También fue interesante ver a las personas músicas que estaban ahí en el escenario respondiendo a sus indicaciones, yo habría estado súper nerviosa en su lugar. Al finalizar, el público respondió con un aplauso gigante. Aquí Jacob tenía completamente ganada e hipnotizada a su audiencia y siempre agradecido con el trabajo de la Orquesta.
Posteriormente, tocaron Summer Rain y mi canción favorita de su repertorio: All I Need, que obviamente canté a todo pulmón. Siguió con una versión acústica de Wild Mountain Thyme, una canción folclórica escocesa/irlandesa, en la que hizo magia poniendo al público a cantar en coro, creando un ambiente de delicadeza y sensibilidad sonora único. Maravilloso ver, escuchar y ser parte de un coro improvisado de personas con o sin experiencia musical, de diferentes edades y disciplinas, pero unidas por el amor a la música. Eso realmente mágico.
Anunciando la última canción, subió un la intensidad con su versión de All Night Long de Lionel Richie, en la que hubo bastante «party, liming, y fiesta» contagiando a todo el mundo las ganas de bailar. La gente se levantó de sus asientos e incluso muchos se fueron al frente del escenario, encendiendo aún más el ambiente de fiesta. Aquí bailó e incluso sacó la bandera de Costa Rica.

Como bis, tocó Somebody To Love, del mítico grupo Queen, en la que en el medio incluyó la canción costarricense Soy Tico del compositor Carlos Guzmán. En este momento, el público se volvió loco y cantó con él a todo pulmón. Estoy segura que toda gente que estaba ahí se emocionó tanto que como yo, se les puso la piel de gallina. Después regresó a Somebody To Love para cerrar su concierto de manera fenomenal.
No importa si es cantando, tocando guitarra, bajo, piano, sintetizador, dirigiendo la orquesta o al público, como amante de la música es impresionante ver a Jacob Collier en el escenario. Lo hace con tanta facilidad y naturalizad que realmente parece fácil aunque no lo sea. Nos recordó que la Orquesta Filarmónica, que tocó junto a él, también está llena de talento del que sentir todo el orgullo.
Su conexión con el público es de otro nivel, en ningún momento la deja atrás. Da mensajes profundos, bromea e inspira a la vez. Se que mucha gente salió super entusiasmada, con ganas de hacer música. Otra cosa que me encantó fue ver a gente de todas las edades disfrutando de la música, yo vi desde bebés de meses de edad hasta personas adultas mayores.
Su mensaje de que la música es poder y magia se vio reflejado durante todo el concierto. Realmente la música es un lenguaje universal, demostrado por alguien que solo hablaba inglés junto con su público latino, al cual convertía en un coro sin necesidad de muchas palabras. La música tiene el poder de unir a las personas, es amor, es inclusión y es lo que en este momento necesitamos, es la esperanza de que todo va a estar mejor.
Este concierto fue 1000 de 10 en todos los aspectos. Excelente orden, yo no hice filas en ningún momento, ni para entrar, ni para la comida, ni siquiera para los baños (sorprendentemente). Hasta para salir de Parque Viva (que siempre es difícil) nos fue super bien. Cero quejas.
Fue una noche que de verdad yo quería que no se acabara nunca.

- Según un estudio de la plataforma Skoove y DataPulse Research (2025) Costa Rica es el único país con cero artistas locales en su Top 200 de Spotify. ↩︎
Pd. La interpretación de Collier de Soy Tico, junto con la reacción de su compositor, Carlos Guzmán, que estaba en el público se volvieron virales en redes sociales. Fue un momento muy emotivo.
Jacob Collier junto a la Orquesta Filarmónica de Costa Rica,
Djesse World Tour. Vol 4
Fecha: 21 de setiembre, 2025
Lugar: Parque Viva, Costa Rica

Un comentario en “Jacob Collier: la magia de la música”